La Instrucción Musicam Sacram introduce el llamado principio de solemnidad progresiva y lo aplica a la celebración del Santo Sacrificio de la Eucaristía y de la Liturgia de las horas. En el primer caso, señala la existencia de tres grados de participación: el primero puede utilizarse sólo; el segundo y tercero nos serán empleados, íntegra o parcialmente, sino con el primer grado. Así, los fieles siempre podrán participar de un modo pleno.
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