"Entre las melodías que han de prepararse para los textos en lengua vernáculatienen una importancia especial aquellos que pertenecen al sacerdote y a losministros, ya las ejecuten solos, ya las canten con la asamblea de los fieles, o las dialoguen con ella. Al elaborarlas, los músicos han de discernir si las melodías tradicionales de la liturgia latina ya utilizadas para el mismo fin pueden sugerir soluciones para ejecutar estos mismos textos en lengua vernácula.
Las nuevas melodías destinadas al sacerdote y a los ministros han de ser aprobadas por la autoridad territorial competente.
Las Conferencias Episcopales interesadas en ello cuidarán de que exista unasola traducción para una misma lengua, que será utilizada en las diversas regiones donde esta lengua se hable. Conviene también que haya, en la medida de lo posible, uno o varios tonos comunes para las piezas que conciernen al sacerdote ya los ministros, así como para las respuestas y aclamaciones del pueblo; así sefacilitará la participación común de los que hablen un mismo idioma" (MS 56, 57 y 58).
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