jueves, 17 de junio de 2010

En el principio... fue el salmo

El origen de la música litúrgica está en la sinagoga. Los primeros cristianos -los de la era apostólica- eran principalmente judíos piadosos. Al convertirse al cristianismo, no dejaron sus formas de plegaria que, en definitiva, eran las formas de oración que el mismo Señor había empleado. Al canto de los salmos y de las plegarias tradicionales hebreas añadieron la oración del Padrenuestro. Alrededor de la celebración de la Eucaristía, fueron apareciendo otras piezas líricas y musicales que han llegado hasta nosotros. Escucharemos un salmo, el 29:

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