El esplendor dado a la música para la alabanza divina fue tal, que se hizo imposible distinguir una ópera de una misa. Sí, la primera era el domingo por la tarde en el teatro y en italiano; la segunda, era por la mañana, en el templo y en latín.
Fue necesario volver a los orígenes y los orígenes son gregorianos:
Y con esto, llegamos a la Reforma Litúrgica emprendida por el Vaticano II.
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